6 junio 2026
La Furia

EL CIRCO MUNDIAL DE BRASIL.

Erase una vez un circo que tras muchos años de fracasos, en los que pasó penuria, consiguió, ¡por fin!, como si de un paciente surfista se tratase, montar una maravillosa ola de catorce metros. Tanta fue su satisfacción dentro de la panza de la imponente ola, que se dejó arrastrar hasta estamparse contra un peñasco. Su cuerpo apareció inerme, varado en la arena de la playa con el traje de neopreno hecho jirones como si se tratara, de un delfín atacado por los tiburones.

El circo durante unos cuantos años gozó de un merecido prestigio actuando los más destacados equilibristas, los más brillantes y espectaculares trapecistas, los más habilidosos malabaristas y los más famosos e ingeniosos payasos. Al socaire de los buenos tiempos surgieron los vendedores de humo, los charlatanes para someter las conciencias hasta que el chiringuito, se derrumbó. Se desplomó la tramoya y a pesar de que los artistas, como pudieron, intentaron escapar del desastre, se acabó contabilizando algunas víctimas. Los vendedores de crecepelos, los evangelistas de las ondas, todos se salvaron camuflados entre un ilusionado público que impaciente, en las puertas amontonado esperaba.

En las inspecciones que se realizaron en los dos años anteriores, se detectaron las lonas deshilachadas y los pilares débiles roídos por la carcoma, pero los responsables prefirieron mirar hacia otra parte sin acometer las pertinentes reformas. Vivían felices en una burbuja. El circo se había convertido en una máquina de recaudar y en todo el mundo reclamaban su presencia. Después de mucho tiempo sumido en la mediocridad, se decidió explotar la situación alargando la vida útil de los materiales.

Llegaron las ambulancias, los bomberos y se presentó la policía para realizar las correspondientes pesquisas. Cuando se interrogó a los negligentes dirigentes, se disculparon y declararon  que la tragedia, había sido provocada por envidia.

-¿A quién se refiere?, preguntó el agente circunspecto mientras con una mano, se mesaba el mentón.

José Mourinho. Posiblemente también esté implicado su amigo.

-¿Su amigo?, interrogó el agente arrugando el entrecejo al tiempo que tomaba notas en una libreta.

Arbeloa, el “Guerrero Espartano”. Lo despidieron hace poco.

La vergüenza se tapó sin más y el dueño del circo y sus acólitos de la Federación, siguieron en sus cargos amasando una fortuna sin dar más explicación. Aquí paz y después gloria.

Pasado un tiempo y viendo que no se aclaraba el maldito asunto, la investigación quedó aparcada y el juzgado cerró las diligencias, un intrépido reportero por su cuenta y riesgo decidió fisgonear. No tardó en dar con golosas pistas tales como, que no existía ningún informe del “CSI” con un análisis previo del estado del material, los predicadores lo habían requisado y ocultado a los feligreses. No se encontró ninguna referencia de las condiciones geológicas del terreno ni los partes meteorológicos. No se realizó ningún control químicos a los supervivientes y la autopsia a los fallecidos. No encontró nada por donde empezar y nuestro fogoso sabueso, se mosqueó sin que le faltase razón al sospechar, una investigación muy chapucera. Los dos sospechosos señalados en un principio, tenían una coartada. Mourinho por aquellas estivales fechas, se encontraba en Londres preparando las atracciones que reuniría en su nuevo destino: “El Chelsea Circus”. Había testigos e imágenes que así lo acreditaban.

Arbeloa, el Guerrero Espartano, estaba de vacaciones sin descuidar la preparación física para regresar a los entrenamientos fuerte como un toro. Por esas cosas que da el trabajo serio y no por casualidad, o vaya usted a saber qué, un detective amigo al que sus jefes le retiraron del caso por meter las narices a fondo, le comentó que sabía de dos víctimas en estado grave a las que mantenían hospitalizadas. Le entregó un papel con los nombres y la dirección. La operación de llegar hasta ellos suponía un riesgo notable para nuestro audaz y sagaz reportero, así que por una vez, se obligó a esforzarse y a utilizar los sentidos. Al final, entre una serie de absurdas ideas, decidió disfrazarse de clérigo. Se colocó la sotana y un crucifijo de metal colgando en el cuello, y  tras santiguarse, se lanzó como un cazador solitario a la aventura.

No tuvo dificultad en sobornar al vigilante que encontró de guardia en el pasillo; le regaló chuches y chocolatinas. Luego, sin ningún otro grave contratiempo que abortara su entusiasta misión, con el corazón metido en un puño, con fuertes palpitaciones en el pecho que amenazaban hacer saltar los botones de la sotana, con las sienes hinchadas a punto de estallar, logró llegar a la habitación que le indicaron.

El confidente no mintió. Apenas separadas las camas por un par de metros, encontró acostados boca arriba a Xabi Alonso e Iker Casillas agonizando, con un catéter en el brazo y entubados con respiración asistida. Una horrible imagen que a nuestro sagaz pero sensible plumilla, le sobrecogió. Se acercó con sumo cuidado hasta los cabeceros evitando tropezar con algún cachivache y, orientando el oído tal y como le habían enseñado, les escuchó balbucear.

-Nos ha faltado hambre, decía Xabi.

-Nos ha faltado compromiso, contestó Iker.

-¡Os ha faltado cojones!, sentenció nuestro aventurero detective malhumorado.

¡De pronto!, las señales de una pantalla en la que se indicaban las funciones vitales de los dos moribundos, se apagaron al unísono y comenzó a sonar un estridente y repetitivo pitido que alarmó a nuestro osado reportero. Se sobresaltó. Le preocupó sobremanera que fuese descubierto dentro de la habitación y le echaran la culpa del muerto, o los dos muertos. En pocos segundos la estancia se convirtió en un hervidero de batas verdes, blancas y azules que llegaron a la carrera desde todas las direcciones.

Al avispado e impostor clérigo no le dió tiempo para impartir la extremaunción. La avalancha de gente sin miramiento y sin hacer preguntas, lo sacó hacia el pasillo a empujones por lo que feliz como unas castañuelas, silbando y a paso ligero, abordó la calle recibiendo una bofetada de aire fresco. Por un momento imaginó, eufórico, con una sonrisa triunfante que le llegaba de oreja a oreja, que su director le ascendería, que le subirían el sueldo. Pero regresando a la redacción advirtió algo que le hizo frenar el paso en seco. Con el semblante contrariado se preguntó: Si los testigos fallecen, ¿cómo voy a vender la noticia?

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    madridistabrasileno
    7 Meses hace

    Xabi Alonso ha sido el elegido por tener el fútbol moderno a su lado, tener la noción de plantilla, de profundidad en el campo, marcaje en bloque, y aparte de la debacle contra el Pateti, ganó todos sus partidos.

    Creo que es prioridad formar un equipo competitivo, sin menosprecio a las inversiones del club. Mbappé ha jugado el 97% de los minutos, y se dice que está lesionado ahora con Francia.

    Entiendo que es importante poner un jugador lanzado como él a comer el cesped, a hacer goles a tuttiplan, estar con confianza y grandes números.

    Pero con el paso del tiempo, 97% es una exageración insostenible y inecesaria! Hay que dar buenos minutos a Endrick (inversión del club) o hasta a Gonzalo (aspirante a nuevo Joselu/Soldado).

    Tener esto bien cuidado, inculcar en la plantilla la necesidad de cambiar buena parte del equipo a los 60′, dando buenos minutos tanto a los titulares, como a los reservas. Es el camino!

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