6 junio 2026
La Furia

EL ADIOS….

In The Garden, el barón de los Cerros Gordos, está enfrascado en la lectura y apenas sale de sus aposentos a recibir la cálida luz del día. Su compañero de aventuras, Merengue, languidece resignado a su abandono en el establo. El cura de la aldea, el padre Damián, harto de no hacer nada ni de enredar, se ha convertido en un genio de un villano juego de cartas que está causando furor en toda la comarca. Las consecuencias de tan prolongada inanición por falta de actividad, la sufren los mesnaderos que sin trabajo por los que percibir su salario, el cura los ha dejado sin blanca. 

El libro que hoy tiene entre sus manos, lo leyó entre la tercera y la cuarta cruzadas, cuando andaba ocioso y no se veían moros en la costa. Entonces, lo hizo reclinado sobre el tronco de un algarrobo divisando los llanos costeros y más al fondo, un mar sereno que desprendía destellos de color esmeralda. El barón y su fiel Sincero, comían distraidos el fruto que descendía del árbol esparciéndose por el suelo. Luego, lo solía pagar caro con ruidosas flatulencias y retortijones nocturnos que alarmaban a los criados, seguido de un tormentoso e inenarrable estreñimiento. 

Por entonces, pasado el verano, desoía retos y desafíos, ignoraba justas, pasaba de amoríos y galanuras repartiendo su tiempo en trenzar tomiza y jugar al clavo. ¡Con puñales!, como corresponde a un aguerrido cruzado. No son buenos tiempos para el barón, sólo encuentra morralla y cachos de estera. No hay bravura, se fueron los paladines de castas doncellas, murió la decencia y entronizó la chabacanería. Se perdió la galantería y solo pululan engendros soeces. Los trovadores y los romances desaparecieron frente a una caterva de pinochos desaliñados, trepajuncias y saltalindes. Los nobles guerreros se fueron y todo está atascado de zánganos. Citando a Cervantes en su discurso sobre la Edad Dorada a los cabreros: “Entonces no había fraude, engaño ni malicia mezclada con la verdad y la llaneza”. (Sic) 

Por un momento el barón descansó de la lectura y abandonó su encierro para ver, acompañado de su tropilla sobre una sábana blanca extendida en la pared del salón, gracias a su amigo Merlín, una cinta de alegres doncellas ligeras de ropa bañándose en el río. Causó estupor e inquietud entre sus mesnaderos, que el barón se limitase a beber solo un cuartillo de caldo molviceño. Dirigiéndose hacia ellos de forma displicente y con la voz quebrada, a causa de la emoción que le produjo aquellas sensuales imágenes, les dijo: “mola mogollón”. Bien entrada la noche, todavía se veían corrillos en el patio de armas y en las cuadras preguntándose, qué lenguaje extraño aprendió su señor en las Cruzadas. 

De vuelta a sus soledades, el barón de los Cerros Gordos esboza una enigmática sonrisa, bebe con fruición más vino para intentar apagar la silenciosa pero doliente tristeza que le embarga. Antes de acostarse y enfrentarse a su destino, recita en voz alta unos versos de Quevedo

No he de callar por más que con el dedo,

Ya tocando la boca o ya la frente,

Silencio avises o amenaces miedo. 

¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente?… 

Pasada la media noche In the Garden entró en un profundo sueño. Unos seres alados llegaron en vuelo hasta su lecho para llevarse su alma. No opuso resistencia. Sintió una misteriosa y placentera fuerza que le empujaba a volar; algo que siempre había deseado hacer y jamás pudo realizar más allá de cinco metros, cuando un respingo de Sincero le hizo brincar de la silla de montar, yendo a caer sobre un nauseabundo y mugroso balate repleto de tarquín. Un rostro con un resplandeciente aura sigiloso se le acerca con una sonrisa y le extiende sus manos para que lo acompañe. – ¡Ah! ¿Eres tú? ¡Cuán lejos quedan las florestas y los cristalinos arroyos, el trino de los jilgueros y la blanca nieve de las montañas, general! 

Las campanas de Cerros Gordos repican. In The Garden se fue de este absurdo mundo y descansa en el Paraíso, o en el Purgatorio. “Qui sait”.

Nota: Nueve meses después Zidane regresó a la corte. Pero eso es otra historia.

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    Joselu-Sandoval
    3 Meses hace

    Como último gran número del viejete que tenemos de presi, lo han dejado en bragas (DE NUEVO) con su proyecto ese de la super liga, que no tiene ni pies ni cabeza y que además de ser presentado en el peor lugar posible (el chiricirco) ahora su último ”gran aliado” lo ha abandonado, después de que Floren les paso todas, calló cuando debía denunciar y les sobo la espalda para hacer sus fechorías (como lo de Olmo) y ahora después de usarlo lo dejan con los pantalones abajo. Al lame sables de Floren que anda por aquí a ver como lo defiende ahora, y a madridista brasileño que según sus predicciones (en todas falla) para este año ya estaría la super liga esta en funciones y nosotros bañándonos en dinero. Pues va a ser que ni una, ni otra. Sí es que a algunos les gusta hacer el pardillo.

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