LA EXTINCIÓN DE LOS SAURIOS.

Cuentan los científicos que hace sesenta y cinco millones de años, nada más y nada menos, un aterrador objeto cósmico de ciclópeas dimensiones, se estima en unos diez kilómetros de diámetro, se precipitó violentamente sobre el planeta Tierra. La mortífera carga impactó sobre la actual Península del Yucatán, (Méjico). A consecuencia de aquel terrible hecho que dejó un cráter de unos 180 kilómetros bajo el mar, se originó una densa nube de polvo alimentada por pavorosos y devastadores incendios que durante un prolongado periodo de la historia, volvió el aire irrespirable y ocultó la cegadora luz de Atón. Aquel meteorito gigante provocó un cataclismo de tan colosal y sobrecogedora magnitud, que los dinosaurios, quienes por su descomunal tamaño y espeluznante ferocidad, eran los reyes del planeta, acabaron achicharrados y extinguiéndose.
Hace apenas cinco años, un objeto esférico y ligero, en cuyo interior se inyecta aire comprimido, de unos 68 centímetros de circunferencia, 22 centímetros de diámetro y poco más de 400 gramos de peso, que pudiera alcanzar una velocidad media de 100 kilómetros por hora, 28 metros por segundo al ser golpeado por el pie de un humano adiestrado, una minucia frente a la asombrosa velocidad de miles de kilómetros que alcanzó el mastodóntico pedrusco, sentenció a Casillas, el “santo”, quien a su vez, se creía dueño y señor de la portería. No es que antaño, canonizado y santificado por sus fieles palmeros, Iker Casillas fuera impoluto, un portero perfecto. Pero aquel insignificante objeto de cuero, de forma esférica y llameantes colores que se dio a conocer en el Mundial de Sudáfrica 2010, bajo el nombre de “Jabulani”, quedará para siempre grabado en su cabeza por sacar a relucir, más si caben, sus defectos. Quizá, quien lo diseñara, apoyándose en patrones anteriores, se tratara de un físico chiflado que odiaba el fútbol.
Se dice, que los modistos detestan a las modelos y por eso, las obligan a desfilar por la pasarela vestidas como “foches”. Con lo bien que se pegaban al pecho los viejos balones, pesaban un quintal y mucho más, cuando se empapaban de agua y se embadurnaban con pegotes de barro, en aquellos reminiscentes y bucólicos campos de fútbol. Cuanto mal le hizo el Jabulani con aquellas réplicas posteriores a San Iker. Cuanto daño se hizo a si mismo, por creerse en posesión de un don especial con el que no necesitaba entrenar con la misma intensidad de sus compañeros.
Cuando se estira a un lado, nos da la sensación de que encoge los brazos. Cuando salta, apenas despega los pies del suelo. En lugar de blocar con firmeza el balón, sus manitas parecen de trapo y lo rechazan al centro para que lo fusilen. Cuando lo ve venir de frente con potencia, debe imaginar que es un platillo volante y se queda pasmado, haciendo la estatua. El ángulo izquierdo de su portería aparenta un galáctico agujero negro como el azabache que se lo traga todo.
En este momento no se ve a Casillas preparado para defender la portería con el aplomo necesario. Las dudas en la portería le vienen superando de lejos. Para ser preciso, desde aquel ósculo fugaz y festivo que se vió a través de la televisión en en todo el mundo. Sucedió en una noche fría de invierno, en Johannesburgo (Sudáfrica), en la que se celebró por todo lo alto entre botellas de cava y sentidos abrazos, el primer título de España en un mundial de fútbol. Después, tanta fiesta, tanto boato, tanto homenaje, tanto premio Príncipe de Asturias, por partida doble, tantos millones, tantos problemas personales y los años, que no perdonan a nadie, acabaron por conducirlo al cementerio de los elefantes.
Aquel fatídico azote que envió el cielo hace, unos sesenta y cinco millones de años, exterminó a los saurios de una manera trágica, pero abrió la oportunidad de que se crearan y evolucionasen otras especies que con superación y constancia, motivadas por superar el caos que rige el cosmos, supieron adaptarse al nuevo curso de la historia convirtiendo el planeta, en un santuario de vida y color.
Desde mi confortable paraíso, un recinto colmado de esencias florales, con el sereno y monótono gorgotear del agua escapando de una fuente formando cascadas, respiro aliviado al observar el cielo sin terminar de imaginar, sin ser plenamente consciente, de los peligros que allí arriba nos aguardan. Como dijo Hipócrates, por si a alguien le sirve de consuelo, el sabio de la Grecia Clásica: “La vida es breve, el arte largo, la ocasión fugaz, el experimento peligroso y el juicio difícil”.
Nota: Actualmente, existe una teoría de que el desastre lo pudo causar erupciones volcánicas en Siberia. ¿…?

Se dice en Brasil que Luis Enrique quiere a Endrick para su PSG!
Estamos cerca de perder el prospecto de nuevo Romário para el PSG, por Xabi Alonso hacer favoritismo con Gonzalo, jugador de su misma agencia de futbolistas!
Estamos siempre rehenes de estos politiqueos de entrenadores y cerca de prescindir de un importante talento que logramos anticipar al mercado!
Hombre, Gonzalo no aparenta que va a más que Joselu, ni hablar de un padrón Morata va a llegar. Mientras Endrick es otra cosa, con minutaje bajo, ha hecho bastantes goles pasada campaña! Mal vamos así!