6 junio 2026
La Furia

AVENTURA VIKINGA.

Durante el último verano tras un fatal encuentro que bien se puede calificar de traicionera y cobarde emboscada, el archiduque le arrebató con un florete florentino los tres botones de su mejor camisa. La camisa de lino que se ponía limpia los domingos para acudir a misa cuando no estaba ocupado en batallas, dejando las bondades de su curtido y lastimado pecho a la cruda intemperie, quejoso y desgarrado. El dinero, si lo había, se guardó con llave para el geriátrico y un verano más, el pueblo quedó perplejo sin los fatuos y habituales juegos pirotécnicos a los que mal se habían acostumbrado.

Tras un periodo anodino en el que dedicó todo el tiempo a holgazanear, a observar trémulo la agreste naturaleza que le rodeaba, y a meditar, el barón consultó con los fantasmas de la torre y decidió, que era el momento indicado para partir en busca de nuevas andanzas. Durante el tiempo que descansó para que cicatrizasen las heridas, no estuvo exento de realizar algunos pequeños trabajos rutinarios como ir al monte a cortar leña y jugar al palimocho, un dignísimo juego predecesor del golf. También practicó un poco de sexo, de la manera que se fornicaba en la época, con sayo, rápido y en la penumbra. Pero el barón era un hombre inquieto, necesitaba la acción como modo de vida para sentirse útil. Era el propósito que el destino le había ordenado encomendarse.

Se dirigió hasta la cuadra y enjaezó a Sincero. Después, montado sobre su viejo amigo emprendió la marcha por pedregosos y polvorientos caminos, extensos e infinitos valles, sinuosas y frondosas veredas a la búsqueda, de impredecibles lances. Algunos trovadores de aquellos recónditos lugares por los que anduvo, todavía recuerdan su singular figura a caballo y en verso con disimulado estupor, recitan sus caballerosas y prolíficas hazañas. 

 Tras infinitas y agotadoras jornadas de marcha, con sol, lluvia y todo tipo de inclemencias, tomando la vertiente norte para evitar al grupo de sarracenos que se mantenían al acecho cerca de las lindes de su heredad, visitó algunas aldeas y pueblos, conoció a sus habitantes con quienes compartió cotilleos y buen yantar. Al final de su trayecto se aventuró a entrar en un territorio que le era desconocido. Avistó una rústica aldea cuyo breve nombre decía: Malmö.

El aspecto rudo y desaliñado de sus moradores le dejaron atónito. A ambos lados de la cara les colgaban unos trenzados y dorados mechones de pelo y sus barbas, largas y gruesas, les tapaban el resto del rostro. Vestían con una tosca piel curtida y sobre sus cabezas, llevaban un casco del que sobresalían dos cuernos. Se hacían llamar Vikingos. Ante el recibimiento agresivo que mostraron al principio, al barón no le quedó más remedio que desenvainar la tizona. En su aventura le acompañaba un pequeño grupo de caballeros que se le fueron sumando por el camino en los momentos de vino y chanza. Más que un grupo de caballeros parecían una partida de rufianes y mercenarios.

La incertidumbre se mantuvo veintiocho minutos para saber, y tras un grave error de los vikingos dejando indefensa su retaguardia, si los cuernos que llevaban en la cabeza, era solo un detalle ornamental o formaban parte de una endemoniada extensión de sus cuerpos. El caballero cristiano, “Narcisus”, se encargó de poner la ventaja en el marcador tras recibir un mal pase de Isco que sorprendió al adversario espatarrado. Los recursos tácticos y técnicos que opuso el rival eran muy rudimentarios, pero poseían tenacidad y orgullo. Se mantuvieron con cierto decoro en pie jaleados por sus paisanos. Cuando pasaron tres cuartos de hora de batalla, ambos bandos acordaron un descanso de quince minutos para reponer fuerzas y refrigerarse.

El equipo vikingo ingirió un misterioso brebaje de eucalipto, hígado de bacalao y sangre de ballena. Pero el remedio no dio resultado porque al final, en el minuto noventa, Cristiano, al que le falla el movimiento para encarar y dejar atrás al rival, al que le falta ajustar la distancia para blandir la espada, sin embargo tiene una enorme habilidad con la maza para encontrar el corazón y cuando puede matar, mata. Eso fue lo que aconteció tras recibir otro pase, esta vez de el escudero Lucas, el chico de los Vázquez. Los vikingos quedaron descabezados y el grupo de caballeros, regresó feliz a casa. No se puede hablar propiamente de una batalla seria, se trató tan solo de una escaramuza.

    0 0 votos
    Article Rating
    Subscribirte
    Notifica de
    9 Comentarios
    El más nuevo
    Más antiguo Más votado
    Marowak
    7 Meses hace

    Para sorpresa de nadie Lamine Yamal titular esta tarde contra el Girona ,que la excusa de la lesión para no ir con la selección a sido para aprovechar el parón para ponerle a punto al chaval de cara al Bernabu lo sabemos todos ,partido para el que milagrosamente todos los lesiones culés estarán recuperados y como motos.

    Marowak
    7 Meses hace

    No tiene nada que ver con el post y se que el baloncesto no interesa a muchos de por aquí pero de momento el inicio de temporada que se están marcando nuestros muchachos es preocupante : Derrota en la final de la Supercopa y los tres partidos a domicilio entre liga y Euroliga tres derrotas con el equipo desperdiciando amplias ventajas , 20 puntos ante Baskonia 13 hoy contra el Estrella Roja , contra el Partizan en nuestro campo se empezó el ultimo cuarto 19 arriba y a poco menos de dos minutos se pusieron a 4 y nos salvo una genialidad Maledon .A Scariolo se le ha fichado lo que ha pedido tanto en jugadores y ayudantes y de momento se ve un equipo que ataca peor que otros años y sigue defendiendo igual del mal , que era mi mayor critica a Chus Mateo . Queda mucho pero de momento las sensaciones es que hemos repetido el error de Queiroz en baloncesto .

    Última edición
    9
    0
    Me gustaría saber que piensas, por favor comentax