6 junio 2026
La Furia

A TROCHE Y MOCHE…

Un borrascoso viento de poniente húmedo y arrasador, extendió la noticia que se ha diseminado como la pólvora por montes y valles, vaguadas y colinas, barrancos y laderas, ríos y acequias. Lejos de convertirse en una leyenda, ha trocado en un rumor malicioso, en un bulo, en un chisme de lavadero y de taberna. Unos dicen que le pusieron flores de ricino en unas migas de harina; otros, que fue estramonio en una salamandroña. La mayoría piensa que fue la venganza de la madre de la molinera que le ha echado mal de ojo. También hay quienes sospechan, pudieran ser los síntomas de una extraña enfermedad que contrajo en Tierra Santa. Al principio es conocida por tercianas, una fase febril intermitente a la que acompaña ruidosos eructos y ventosidades cebolleras. Al final termina con melenas, una pérdida de sangre con diarrea total e insomnio. Se ha llegado incluso a oír, que se le ha caído el pelo a cachos de la cabeza. 

El villano Villar y su panda de malandrines, dieron tres vueltas de campana regalando la Liga a los culés. El desafuero no agitó los cimientos de la corte ni escandalizó a nadie al haberse convertido en una rutina. En la fuente de Canaletas en medio de un atronador jolgorio, los culés alardean con chulería frente a la silente actitud del archiduque que no movió un solo dedo, para denunciarlo. Al barón ya no le cabe otra explicación que no sea sospechar, que la Federación está podrida hasta el tuétano, dada la reputación de algunos miembros. Antes de hacer la presentación, es necesario recordar los escandalosos números a favor del rival: 19 penaltis a favor por uno en contra, 12 rivales expulsados significando más de 300′ en superioridad, y ocho goles en fuera de juego que se antojan decisivos. 

El vicepresidente de la Federación, el ínclito señor Gaspar, es un “hooligan” que presidió el F.C. Barcelona, club que en los últimos años más allá de la calidad que atesora su plantilla, se ha visto favorecido con sibilinos arbitrajes. Una situación que los pinochos han desatendido ocupados en pasar el día disparando al blanco. 

El comité de árbitros lo dirige Sánchez Arminio, al que acompañan sujetos como Díaz Vega y Enriquez Negreira que cuando fueron árbitros en activo, se les tachó de antimadridistas por un cúmulo de arbitrariedades. Nunca mejor dicho. Ahora, habiendo cambiado el césped por la moqueta, se mantienen en la misma dirección. Son los encargados de designar a los árbitros para los partidos y en base a unos supuestos informes retocados, deciden quien asciende y desciende de categoría. Los colegiados no necesitan recibir órdenes directas o especiales de sus mandos sobre como tienen que actuar en los partidos, por las decisiones que aquellos toman, a quien se premia o se castiga  se dan por enterados. 

El secretario general es Jorge Pérez que sin ningún recato, se declara culé y ambiciona presidir la Federación tomando el relevo del actual presidente que a su vez, pretende presidir la FIFA, un nido que se investiga por corrupción y donde lleva unos cuantos años ejerciendo una de las vicepresidencias. 

El Comité de Competición y Disciplina, el que juzga y sanciona, dispone de un juez único nombrado a dedo, Francisco Rubio, que se permite en sus resoluciones juicios de valor con desaforado desdén. Así lo comprobó la corte en algún recurso que presentó a dicha instancia por sanciónes que estimó injustas. 

Para acabar, amén de otros destacados y estratégicos cargos de la organización, está el sumo pontífice, Ángel María Villar, quien para seguir gozando de las lisonjas del cargo, gracias a la trapera puñalada del presidente culé, Joan La Porta, a sus homólogos, no disimula sus preferencias. Prueba de ello, para no remitirnos a una larga relación de agravios, señalar un par de casos recientes. Las  desafortunadas declaraciones del “hooligan” Gaspart quien en víspera de una decisiva jornada de liga, donde su club, pese a las ayudas recibidas se jugaba el título, manifestaba lo siguiente: “El Real Madrid hace daño al fútbol“. Tal cual. El durmiente inquilino que preside la Federación, no salió de su caverna para disculparse y formular una reprobación pública. Tampoco se censuró antes de iniciarse el campeonato, las expresiones de otro fullero, el “Cholo”, el entrenador del Atlético y a quien la patulea de pinochos no se cansa de dedicar halagos y pleitesía: “Esta liga la veo preparada peligrosamente para el Real Madrid”. Se equivocó. 

El barón termina este turbio escrito haciéndose eco de una frase puesta en boca de Villar, en un hotel de Madrid, dirigiéndose en privado al entonces presidente culé Sandro Rosell: “Sandro, ¿qué más quieres que te dé?”. La traca final la enciende Alfons Godall, directivo culé en la junta de La Porta con unas declaraciones en un canal de televisión que después, fueron reproducidas en todos los medios: “Tenemos que estar al lado de las entidades en las que se ejerce el poder y no darles la espalda.

En su día recuerdo que La Porta lo tenía muy claro. ¿A qué presidente apoya Florentino? A Gerardo González. Entonces al Barça le conviene apoyar a Villar para mantener una buena relación con la Federación. Allí es donde se cuecen los comités de árbitros, las competiciónes y la Liga de fútbol. Creo que La Porta cultivó mucho y muy a fondo las buenas relaciones con estas instituciones y que eso nos ayudó. Tuvo una actuación decisiva en el mandato de Villar, otros clubes querían cambiar la Federación. Lo tuvo clarísimo”. 

Concluida su admonición, el barón salió del lodazal y se quitó el barro con dos calderos de agua hirviendo. Después, cenó tres datiles y un tazón de leche de cabra para más tarde, recluirse solo en sus aposentos. Ausente al mundo y sus pompas exclamó: ¡solo nos queda Milán

Nota: Años después salieron a la luz los pagos del Barça a J.M. Enriquez Negreira, vicepresidente de los arbitros, a lo largo de dos décadas.

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