DIVINOS PODERES….
A Peporro, el bracero, el patrón del cortijo lo mandó al pueblo con dos mulos y un carro a comprar seis sacos de pienso, otros tres de harina y un jamón. Peporro se entretuvo en la taberna tomando unos chatos y, como hacía “musha” calor, de vuelta le invadió la modorra y se echó una siesta a la sombra de una higuera por el camino. Al despertar, la pareja de animales había desaparecido y Peporro, se nos convirtió de repente en un filósofo de la escuela senequista. Rascándose la nuca se hizo la siguiente reflexión: Si soy Peporro, me han robado dos mulos, pero si no soy Peporro, he encontrado un carro. Cuando agotado llegó al cortijo sudando hasta la rabadilla como un pollo, el patrón cabreado defecó en toda su parentela recordándole, que era la enésima vez que le sucedía lo mismo, al tiempo que le arreó una salvaje patada en salva sea la parte.
Dicen algunas lenguas de doble filo, que el archiduque está en éxtasis e irradia una lumínica energía hasta el punto que, quienes se le acercan para estrecharle la mano, automáticamente se les carga el móvil. Así debió suceder hoy con el electo presidente colombiano que visitó la corte para cargarse de “buena vibra”. La gente le empieza a seguir como en “La Vida de Brian” y todos desean tocarlo. Hasta los más abominables pinochos con severos problemas de próstata por holgazanear, le solicitan que les haga un tacto rectal. Otros, suplican una imposición de manos para soltar todos los demonios que llevan dentro. En El Vaticano están preocupados porque como tienen la exclusiva de los milagros, temen tener que iniciar un proceso de beatificación que acabe con un hombre rico entrando por el agujero de una aguja, al Reino de los Cielos. Pese a la insuficiente gestión deportiva, las cuatro “Champions League” ganadas en los últimos cinco años son sus atributos.
El barón, que estuvo en Tierra Santa durante la III y IV Cruzada, no cree en los milagros ni en zarandajas y tras realizar un rápido recuento de las patatas calientes que el archiduque deberá pelar, entre ellas, buscar un sustituto tras la tocata y fuga del general Zidane, ve a un heterogéneo grupo navegando por el peligroso rio Zambeze en una piragua con más agujeros que un queso gruyere. En el margen derecho están los hipopótamos y en el izquierdo los cocodrilos. Ambos bandos se hayan al acecho con unos colmillos de medio metro y unas terribles zarpas como los ganchos de una romana.
El barón, parapetado tras la coraza de una experimentada vida, observa de cerca el peligro limitándose a poner el oido para escuchar con suma atención, el runrún que se escabulle del río al arrastrar la corriente sus turbias aguas. Tras analizarlo, vislumbra un par de situaciones. La primera: que el archiduque se avenga a subir el sueldo de Narcisus ante la amenaza de que se marche y de carambola, se le lancen los cocodrilos para exigir su parte, le hagan perder el juicio convirtiéndolo en el títere de la Tomasa. La segunda posibilidad a contemplar, es que se transforme en Enrique II, el de las Mercedes y con impostada moderación, ignore a la plebe y en un descuido, en medio de un remolino, lance al gato por la borda para tranquilizar a los hipopótamos.
Zidane, cansado del ninguneo decidió tomarse un respiro. El semblante del archiduque era un poema, no está acostumbrado a que los generales se vayan pues prefiere despedirlos. En todo caso, imitando al barón, habrá que mantener el oído pegado a las vías a la espera de que el tren, se detenga en la estación cargado de juguetes para todos.
¿Seguirá Florentino el cruel destino de Fausto, o será capaz con sus divinos poderes de transformar la hiel en vino para que el populacho, siga comiendo perdices y bailando la Conga? Como diría Peporro: “ya vemos llegao y nos vemos encontrao con un carro cargao. Pos vamos a empezar por el jamón curao”.

Conociendo a Florentino, si este fin de semana se pierde, no sé ni con quién se juega, no sería de extrañar que vuelva a cambiar de entrenador. Ahí tiene a Roberto Carlos, Solari, cobrando un sueldo oxidandose por los palcos sin saber muy bien para que están. La cuestión seria dar un golpe de timón para ver si reanimaban al equipo aunque fuese solo para pasar esta eliminatoria. Como a él desde su poltrona no le duele, está por encima de lo divino y lo humano, incluso le podría servir cualquiera de los que ha despedido antes. López Caro, por ejemplo.
Es un sorteo revelador: el fatum inexorable conduce a mou al banquillo del Real Madrid.
Esto es una broma colega, ahí vamos de nuevo contra el Benfica jajaja! Lo peor de todo es el descaro de la UEFA, se nota la mano de Negreira y tal que nos hizo cruzarnos con nuestro último verdugo de nuevo, que descarados. En fin, esto debería ser un paseo, con Mourinho o con quien sea, pero ya ves que no.